Reducir los desastres

Uno de  los principales efectos del cambio climático es el crecimiento de fenómenos naturales cada vez más intensos, que  a su paso dejan muerte, desolación y cuantiosas pérdidas económicas, en su mayoría en las naciones menos favorecidas.

Con el propósito de que los gobiernos y la opinión pública tomen cociencia de esta situación y tomen medidas encaminadas a minimizar los riesgos provocados por estos eventos, en su reunión del 21 de diciembre de 2009, la Asamblea General de la ONU decidió designar el 13 de octubre como Día Internacional para la Reducción de los Desastres.

Hace dos años, en 2016, la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres lanzó la campaña «Sendai siete» que busca, como máxima prioridad, reducir la mortalidad de desastres.

Prevenir mejor que lamentar ha sido  un lema recurrente en  las diversas acciones realizadas a favor del tema.

En una nota de la ONU se plantea: “durante los últimos 20 años, más de 1,35 millones de personas han perdido la vida como resultado de la vulnerabilidad y la exposición a amenazas naturales, en especial mujeres y niñas. Además, más de 4000 millones de personas han tenido que desplazarse y se han quedado sin hogar, o han resultado heridas, lesionadas, o han tenido que recurrir a algún tipo de ayuda de emergencia”.

Asegura además que “la mayoría de muertes a causa de desastres naturales se deben a eventos meteorológicos en especial, inundaciones, tormentas y olas de calor, y han duplicando sus cifras durante los últimos 40 años. Otra parte importante se da por eventos geofísicos extremos, en especial terremotos, pero también tsunamis y erupciones volcánicas”.

LA DEFENSA CIVIL EN CUBA

Reconocida internacionalmente por su efectividad ante huracanes y otros fenómenos que amenazan a las personas y la economía del país, la Defensa Civil de Cuba tiene como prioridad preservar la vida humana.

El compromiso gubernamental y la participación del pueblo en las distintas tareas constituyen una fórmula consolidada por décadas, para que devastadores eventos climatológicos no causen pérdidas de vidas o los daños materiales a la propiedad social e individual, que por su magnitud podría esperarse.

En el tema de desastre, las mayores afectaciones  de nuestro país se vinculan a las tormentas tropicales y huracanes. De acuerdo con estadísticas del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil, EMNDC, en el período 2001-2017, Cuba sufrió el embate de 30 ciclones tropicales, 10 de ellos huracanes de gran intensidad. El país se vio  obligado a evacuar a más de 16 millones de personas y las pérdidas fueron superiores a los 31 mil millones de dólares, mientras que se minimizó la muerte de seres humanos.

Con la prioridad de garantizar el derecho a la vida de los cubanos y proteger a la economía nacional, el gobierno actualiza la documentación dirigida a prevenir, enfrentar y trabajar en la respuesta y la recuperación, tras el paso de los huracanes de gran intensidad, sequía intensa y eventos de desastres de origen sanitario.


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