El 26 fue una carga para matar bribones...

Los versos del poeta Rubén Martínez Villena dicen:

Hace falta una carga para matar bribones,
para acabar la obra de las Revoluciones;
para vengar los muertos que padecen ultraje,
para limpiar la costra tenaz del coloniaje;
para poder un día, con prestigio y razón,
extirpar el Apéndice de la Constitución,
para no hacer inútil, en humillante suerte,
el esfuerzo y el hambre y la herida y la muerte...


El 26 de julio de 1953, un grupo de valerosos jóvenes, dirigidos por Fidel Castro Ruz, hacían  suyas  aquellas palabras. Se les conoce como la Generación del Centenario y  así honraban a José Martí, quien con solo 16 años escribiría el soneto "¡10 de octubre!".

Gracias a Dios que ¡al fin con entereza
Rompe Cuba el dogal que le oprimía
Y altiva y libre yergue su cabeza!

Años después, durante la Guerra Necesaria, el Maestro afirmaba: “Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mí país y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

Martí  estuvo presente en la heroica gesta de los asaltos a los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, el 26 de julio de hace 67 años.

Ese día, en la granjita Siboney, se daba lectura al Manifiesto del Moncada, redactado por otro poeta, el joven Raúl Gómez García. En momentos de honda emoción leía sus versos...  

Ya estamos en combate
por defender la idea de todos los que han muerto
para arrojar a los malos del histórico templo
por el heroico gesto de Maceo
por la dulce memoria de Martí.
En nuestra sangre hierve el hado azaroso
De las generaciones que todo lo brindaron,
En nuestros brazos se alzan los sueños clamorosos
Que vibran en el alma superior del cubano.
Ya estamos en combate
en nombre de las madres y de los hijos de nuestra tierra heroica
en nombre del honor y del decoro que construyó su historia
por la estrofa magnífica del himno
«que morir por la patria es vivir».

Antes de partir hacia la contienda que los convertiría en héroes o mártires, éstas fueron las palabras de Fidel Castro:“Compañeros: Podrán vencer dentro de unas horas o ser vencidos; pero de todas maneras, ¡óiganlo bien, compañeros!, de todas maneras el movimiento triunfará. Si vencemos mañana, se hará más pronto lo que aspiró Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante”.

Tiempo después, en el histórico alegato de defensa "La Historia me absolverá", afirmaba: "Parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario, que su memoria se extinguiría para siempre, era tanta la afrenta... Pero vive, su pueblo es rebelde, su pueblo es digno... hay jóvenes que en magnífico desagravio vinieron a morir junto a su tumba, a darles su sangre y sus vidas para que él siga viviendo en el alma de la patria".

La victoria se convertía en realidad  el primero de enero de 1959.

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