La UNAICC matancera y el patrimonio construido. Mansión Xanadú (Parte II).

La Mansión Xanadú, construida entre los años 1925-1929, según proyecto y construcción de la firma Govantes y Cabarrocas, está localizada sobre la peña de San Bernardino, lugar más elevado de la península frente al mar.

Es un magnífico palacete de contenido simbólico dentro de la localidad, que sintetiza todos los elementos espaciales y formales de la etapa, hiperbolizando los atributos
aprehendidos por referentes sub-culturales del kitsch como reflejo del American Way of Life. Resaltan en la edificación, el meticuloso diseño, el esmero en las terminaciones y en la selección de materiales y el emplazamiento adecuado al relieve.

Consta de un cuerpo de tres plantas, montadas sobre un basamento a modo de semisótano, con la torre mirador al centro de la composición.

Los elementos constructivos coloniales fueron integrados de modo bastante espontáneo dentro de la estructura y con un carácter muy peculiar, sugerido por el tratamiento de los muros, entrepisos, escaleras, puertas y balcones rememorando las soluciones tradicionales.

Es una excelente construcción de ladrillos (aunque muchos hablen de la utilización del canto) de primera calidad con techos de viga y losa, par y nudillo, con artesonados a la manera del renacimiento español elaborados con caoba y cedro. En el exterior las cubiertas están revestidas con tejas verdes hechas en Chicago especialmente para la casa, a excepción de las azoteas que están recubiertas con losas sevillanas.

 Xanadú es la ciudad mágica, la ciudad maravillosa que atrae a los viajeros desde los más alejados rincones del mundo. Xanadú es la joya del gran reino de Kubai Khan, que se extiende desde el Adriático hasta el Mar de China. Marco Polo, el más famoso viajero de la historia, dejó consignado en sus crónicas las más fantásticas aventuras que lo llevaron a Xanadú, la ciudad mítica de la cual todos hablan…

Se engrandecen la cualificación de cada uno de los espacios con los enchapes de mármoles nacionales y carrara en las escaleras, así como las barandas de madera torneada en los balcones, y las luminarias de bronce y cristal en los techos con o sin artesonado. Se observa el uso de las maderas preciosas, como el jiquí, la caoba y el cedro, en la elaboración de distintos componentes de la edificación.

El inmueble cuenta con balcones y terrazas, sala amplia con estufa, biblioteca, despacho privado, comedor, cocina, bodega española con bar, salón de té, sala de juegos, cava de vinos, sótano e instalación para escuchar música indirecta en toda la casa.

Para acceder a la segunda planta se edificó una hermosa escalera y se colocó un elevador con capacidad para 5 personas o mil libras. Posee ocho dormitorios, cada uno
con cuarto de baño y amplios closets.

En 1932 se instaló un órgano electromecánico confeccionado en madera, metal y marfil, decorado con figuras geométricas y vegetales, que a través de un sistema de 3 000 tubos llevaba la música hasta la tercera planta. Es el mayor que existió en una residencia privada de Latinoamérica, cuyo costo ascendió a 110 000 dólares. Por referencias se conoce que solo tres se construyeron en el mundo, y hoy, dado su avanzado grado de deterioro, necesita de una reparación capital,
no acometida por lo especializado y costoso de este trabajo.

El mobiliario interior de extraordinaria factura, tuvo un costo aproximado de $200 000.00 pesos. Varios de los mismos aun forman parte de la decoración de la casa, pero al igual que el órgano están necesitados de una reparación que incluye limpieza, pulido y barnizado, poniendo énfasis en la sustitución de algunos de los textiles que el reuso adaptativo a restaurante ha incidido sobre su no óptima conservación.

La cristalería de Bacará y Bohemia; la vajilla de plata y otros objetos de artes decorativas que se plantea conservarse aun, son piezas de alto valor que le otorgan un sello de elegancia y distinción a la casa, dotándola de un valor artístico inigualable, por lo que deben identificarse para poder incluirlas en la decoración de la Mansión.

En el tercer nivel, un hermoso bar mirador derrocha elegancia y un exquisito gusto de diseño y construcción.

En los terrenos que rodean la mansión, Mr. Dupont ordenó construir un muelle para yates, un acueducto, una pista de aterrizaje y un campo de golf; construido este último en 1931 por el arquitecto Sim Cuthrie, con 9 hoyos, como versión de un primer proyecto del arquitecto Herber Strong para 18 hoyos.

Aun cuando Mr. Dupont permanecía limitados períodos de tiempo en Varadero, tenía un aproximado de 115 empleados para atender la casa y sus alrededores (menciónese los talleres de mecánica y carpintería, el acueducto y los campos), el cuerpo de seguridad, así como para obtener los suministros que necesitaba. De dichos empleados, 70 se dedicaban a las labores de servicio, entre ellos dos cubanos, el norteamericano Sullivan, cuatro camareros españoles y un cocinero holandés.

El acceso a la mansión era restringido, pues el portón que la delimitaba permanecía siempre cerrado, a excepción de una hora al día entre las 3:00 y 4:00 pm, para permitir la entrada a personas que habían solicitado permiso con anticipación con la intención de visitar el lugar, mientras Mr. Dupont salía a jugar golf.

Hoy este portón no solo da acceso a la Mansión, sino que forma parte de las edificaciones históricas del Varadero de aquella época, cambiando su función de control de acceso por la de símbolo de lo que fueron las propiedades de Míster Dupont.

Durante su vida útil, la Mansión ha tenido muy pocas alteraciones desde su edificación, pero no podemos dejar de mencionar que le fue añadida, con mucho respeto, la cubierta de la terraza de la derecha (entrando), apreciado en la foto que mostramos a la izquierda.

Además, para el segundo quinquenio de los finales del siglo pasado, como parte de la construcción del Campo de Golf “Las Américas”, fue sometida a una restauración, ampliándose las instalaciones de apoyo a la función de restauración que asumió en 1963, que a criterio de este proyectista no resolvió la marcha adelante que
necesita todo proyecto de esta índole; es por esto que en la nueva propuesta de intervención se propone resolver este importante problema funcional.

Testimonia la importancia y majestuosidad de esta edificación, la mejor y más representativa del Neocolonial Cubano, según muchos investigadores dedicados al estudio y valorización del desarrollo de las construcciones en la Isla, la visita que los miembros del Colegio Nacional de Arquitectos, cuando celebraron su VIII Asamblea en la ciudad de Cárdenas en la década del 50, hicieron a la Mansión, elogiando la exquisitez de la obra.
(Revista Arquitectura. Año VIII, No. 89)

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